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TABASCO  

Inoperante readaptación social

Isidro Jiménez / Ricardo Astacio Velázquez
Calderón adeuda pago de manutención de reos federales a Tabasco. El Penal de Huimanguillo promesa incumplida.

 

 


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La sobrepoblación en los Centros de Readaptación Social (Ceresos) del Estado genera hacinamiento y evita una verdadera reintegración de los internos a la sociedad.  En la entidad los penales rebasan hasta el 70 por ciento su capacidad, de acuerdo con información de la subsecretaría de Prevención y Readaptación Social.

Ante lo cual autoridades penitenciarias de Tabasco señalan la urgente reactivación del penal de mediana seguridad en el municipio de Huimanguillo, la primera obra puesta en marcha en el estado durante el primer año de gobierno de Vicente Fox.

Las autoridades buscan mecanismos para solucionar la sobrepoblación que genera conflictos, enfrentamientos y la comisión de conductas delictivas que, se supone, deberían ser suprimidas al interior de un centro de reclusión.

El Centro de Readaptación Social de Tabasco (Creset) es uno de los penales más saturado.  Con capacidad para mil 300 presos, tiene dos mil 52 internos, de los cuales mil 478 fueron sentenciados o están en proceso por cometer delitos del fuero común y 574 internos permanecen en este lugar por actos delictivos de índole federal.

El gobierno del estado se hace cargo de la manutención de 574 reos del orden federal, en los cuales se gasta un presupuesto anual de 16 millones 531 mil 200 pesos.  Pesé a que en 2001, Vicente Fox anunció la apertura del Cereso de Huimanguillo, que a casi 7 años no ha cumplido la federación.

El gobierno federal no cumple

El gobierno federal destina para  cada reo la tercera parte de lo que cuesta la manutención; enviando a Tabasco 40  pesos diarios, para comida, cuidados y estancia en el penal. Resulta insuficiente para poder darles un trato digno y contar con las herramientas de readaptación necesarias.  Además, los reclusos son vigilados y el sueldo de un vigilante es de  5 mil pesos mensuales que no contabiliza el sistema federal penitenciario.

Los internos comen pollo, carne, huevo, frijol, que se divide en desayuno, almuerzo y una cena que es más ligera. Asimismo, cada uno de ellos hace uso de los servicios de agua potable, luz eléctrica, se invierte en el mantenimiento de las instalaciones y el cuidado de las mismas.

Para las autoridades penitenciarias los centros de readaptación no son viables para recuperar lo invertido, “son barriles sin fondo”, debido a que la mayoría de los internos no produce, sólo generan gastos y los que se dedican durante su estancia a realizar algún trabajo son mal pagados.   

Por cada preso el gobierno gasta 120 pesos diarios, recursos provenientes de las arcas estatales y no de la federación, que mantiene en el olvido su compromiso de inversión para la habilitación del “elefante blanco” en el que se ha convertido el Penal de Huimanguillo.

En Tabasco hay alrededor de cinco mil presos que generan un gasto al erario y no hay ninguna ley que los obligue a trabajar para poder resarcir la inversión.

Urge el penal de Huimanguillo

El director general de Prevención y Readaptación Social, Lenín de la Rosa Sánchez, informa que en Tabasco hay seis penales que registran  sobrepoblación, por lo que ya trabajan en propuestas de solución, entre las que  se prevé echar a andar el penal de media seguridad, ubicado en la Chontalpa en el municipio de Huimanguillo.

Esto con el fin de disminuir la sobrepoblación de internos que existe en todos los penales y algunas cárceles municipales, que están bajo jurisdicción del Estado. Por lo que se espera poder abrir el penal de Huimanguillo y trasladar a esos reos que exceden la capacidad logística de todos los centros de reclusión.  Además, indica se espera logar separar a los internos, para que se dé una verdadera readaptación.

La readaptación: rosario de buenas intensiones

De la Rosa Sánchez comenta que dentro de los programas de rehabilitación que planea la dirección aplicar en cada uno de los penales, se manejarán talleres de oficios, para que cada interno pueda tener alternativas de trabajo al salir de la prisión.

Agrega que en casi todos los penales hay talleres de hojalatería y pintura, herrería, pintura artística, carpintería, panaderías y bordado donde los internos entran de manera voluntaria.  Se les da la oportunidad de aprender un oficio para que puedan desempeñarlo y ser personas útiles a la sociedad al terminar su condena.

El funcionario menciona que los directores de los reclusorios tienen instrucciones para buscar convenios con empresas o instituciones, y se pueda brindar una variedad en talleres a los internos.  Incluso se buscan mecanismos con las instituciones privadas, para hacer más eficientes los penales.

Se incluye la realización de actividades recreativas, como los torneos deportivos, que buscan evitar que los internos caigan en el ocio. Se llevan a cabo campeonatos de fútbol, béisbol, básquetbol. También hay ligas donde equipos externos juegan con los internos.

De la Rosa indica que las actividades culturales son contempladas en el proyecto de readaptación dentro de los penales, como eventos culturales dependiendo la fecha en que se encuentren, además de que se promueve activamente la visita familiar.

 

 

Delitos

La mayoría de los internos que hay en Tabasco se encuentran recluidos por delitos de robo en sus diferentes modalidades, violación y delitos del ámbito estatal. Algunos se encuentran por delitos federales: posesión o tráfico de estupefacientes.

De la Rosa comenta que los internos que tienen buen comportamiento y cumplen con más del 75 por ciento de su condena, se les otorga la preliberación o libertad condicionada de aquellos que muestran actitudes en beneficio de la sociedad.

 

 

Inoperante e inexistente la readaptación social

Los centros carcelarios del país se han convertido en escuelas de delincuentes evidenciando el fracaso de los programas penitenciarios. La corrupción que permite el tráfico de estupefacientes, alcohol y el autogobierno ahogan a las cárceles mexicanas.

Según datos estadísticos de la dirección de Prevención Social Nacional, de cada 100 reclusos que  obtienen su libertad un 60 por ciento retorna a la cárcel, lo que confirma la grave situación de los penales.  Los problemas que enfrentan  las cárceles en México son: la sobrepoblación,  tráfico de droga, alcohol y  autogobierno, así como la corrupción  de la vigilancia.

En Tabasco  el Creset  aglutina  un total de dos mil 25 internos, de los cuales un 40 por ciento son del orden federal y el resto del fuero común. Un centro carcelario construido para 700  reos  hace 31 años.

El problema que se vive en el Creset,  sin duda, es similar a los demás, pues no hay una infraestructura adecuada y esto lleva a una hacinación. Por lo tanto no puede haber una clasificación criminalística. En una habitación para ocho personas cohabitan hasta 20 internos, lo anterior provoca que no se les pueda separar por delitos. Están revueltos, homicidas, violadores, estafadores, ladrones y hasta personas que ingresan al penal por un accidente vial.

El Creset aunque cuentan con área de trabajo para la readaptación no es suficiente para ocupar a la mayoría de los internos, pues la capacidad logística de los programas de readaptación sólo pueden llegar a mitad de los internos, pese al esfuerzo de la dirección por mantenerlos entretenidos con diversos eventos deportivos y culturales, aun falta mucho por hacer.

Los gobiernos estatales y federales anuncian con bombos y platillos datos estadísticos sobre el combate a la delincuencia, detallando la consignación de bandas delictivas. Pero se olvidan de atender debidamente  los  sitios que albergaran a los delincuentes.

 

 

Creset: escuela del crimen

El gobierno olvida al sujeto que cometió un delito tapa un hueco y abre otro.  El acusado, al ingresar al penal, aprende mucho de los demás de cómo robar,  violar, matar y drogarse, prácticas que realizan la mayoría de los reclusos, debido al agobio de algunos y al acoso de otros, por lo que en lugar de que al salir se conviertan en personas productivas, son lo opuesto, pues inclusive tuvieron tiempo de perfeccionar sus técnicas para cometer fechorías y evadir la acción de la justicia.

Muchos se refugian en las drogas, que entra a los penales, principalmente a través de los vigilantes, familiares de los presos. Indudablemente los ceresos, son considerados sitios destinados para gente considerada como escorias para la sociedad.

Esto es parte de la corrupción que se vive en los centros penitenciarios, en donde el autogobierno, el hacinamiento y el tráfico de droga son el pan de cada día. Lo saben las autoridades pero destinan pocos recursos para echar a funcionar realmente centros penitenciarios acordes a la circunstancias.

Es la clase penitenciaria la más olvidada, que en Tabasco, durante la administración del presidente Vicente Fox se inauguró el penal de Humanguillo, un edificio en donde se invirtieron millones de pesos. Pero actualmente el edifico está en el olvido y con un director que cobra sin trabajar.

Penales
Capacidad
Población total
Diferencia
Creset
1300
2052
+ 70%
Cárdenas
400
450
+10%
Comalcalco
450
400
-10%
Huimanguillo
300
350
+15%
Macuspana
120
200
+70%
Tenosique
200
204
0%

Fuente: Subsecretaría de Prevención y Readaptación Social del Estado de Tabasco

 

 

Publicado: Año 2 / No. 13 / Octubre 2007



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